Hoy te quiero hablar de la neumonía, ya que es a día de hoy la primera causa de mortalidad infantil en el mundo según la OMS.

En España causa 8000 muertes al año.

Es la segunda infección nosocomial (que nos contagiamos en el hospital) más frecuente, después de la urinaria. Quien no tiene un familiar o conocido que ingresó por cualquier patología y recibió de regalo una neumonía…

 

¿Qué es la neumonía?

 

La neumonía es una infección del tracto respiratorio inferior. Es una infección aguda del pulmón o de una parte o lóbulo.

Ya te imaginas que no es lo mismo un resfriadillo o una infección de garganta, que cuando esta llega a los pulmones. Ya suena a tema más serio, ¿no?

Es más grave en:

  • Niños menores de 5 años.
  • Adultos mayores de 65 años.
  • Inmunodeprimidos.

 

¿Cómo nos contagiamos?

 

Sobre todo por contacto con personas infectadas. Sus toses y estornudos desprenden gotículas contaminadas que inhalamos. Si llegan a los alveolos pulmonares tendremos una neumonía (pulmonía para las abuelas)

En los casos más graves, en los que las defensas fracasan o no son suficientes por tener debilitado el sistema inmune, puede llegar a haber una sepsis (infección generalizada), un fallo multiorgánico, desembocando en un coma y la posterior muerte.

 

¿Qué agentes infecciosos causan la neumonía?

 

  • Bacterias: es lo más frecuente.
  • Virus: sobre todo en adultos y en los meses fríos.
  • Hongos: principalmente en inmunodeprimidos.

 

¿Cuáles son los síntomas de la neumonía?

 

  • Fiebre/escalofríos
  • Tos persistente o con expectoración
  • Dolor torácico
  • Taquicardia
  • Dificultad para respirar o respiración rápida
  • Síntomas gastrointestinales: naúseas, vómitos, diarrea.

No siempre van a aparecer todos estos síntomas, por eso muchas veces no es fácil de diagnosticar y se confunde con otras patologías.

 

¿Cuál es el tratamiento?

 

Ya vés que los agentes patógenos pueden ser muy distintos, por eso es importante un buen diagnóstico, siempre por parte del médico, de manera que sea también el que prescriba el tratamiento más adecuado.

No siempre es necesario un antibiótico, tampoco siempre vale el mismo, dependerá de las cepas que causen la infección.

Importantísimo: Cumplir el tratamiento, tanto la pauta como la duración. Nunca lo abandones antes de tiempo.

 

¿Por qué es tan importante la prevención?

 

Porque es un problema de salud pública y debemos ser responsables y evitar así el contagio a los grupos de riesgo. También a personas con otras patologías como EPOC o insuficiencia cardíaca, se les puede complicar mucho la enfermedad.

  • Vacunación: debemos vacunarnos contra el neumococo, pero también contra la gripe, sarampión y tos ferina, ya que son enfermedades que pueden acabar en neumonía.
  • Lactancia materna, para mejorar las defensas de nuestros niños.
  • Suplementación con Zinc.
  • Evitar tabaquismo.
  • Medidas higiénicas: lavarse las manos con frecuencia y taparse boca o nariz al toser o estornudar.
  • Cumplir el tratamiento para evitar resistencias a antibióticos.

Desde la farmacia siempre insistimos en estas recomendaciones y no es por capricho. Es que es muy importante evitar la propagación de la enfermedad y cumplir el tratamiento.

Y ya sólo nos queda  cuidarnos y alimentarnos bien para pasar el invierno lo mejor posible…

Para cualquier duda sabed que os leo y contesto siempre.

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